viernes, 4 de enero de 2019

La última plantación de 2018

El pasado 22 de diciembre nos juntamos en Undabaso para hacer la última plantación de 2018.


Nos acompañaron más de 50 personas voluntarias que decidieron acabar el año con una actividad de lo más navideña: plantar árboles. Pero no abetos. Y no precisamente en sus salones. Plantaron fresnos, alisos y otras especies. Y el lugar elegido fueron unos 300 metros lineales de arroyo incluido en Red Natura 2000.


La jornada empezó con las explicaciones de costumbre y después nos dirigimos a la zona de plantaciones. Por el camino, pudimos comprobar cómo las ranas bermejas (rana temporaria) aprovechan cualquier charco para poner sus huevos. Eso nos da una idea de la necesidad de estos anfibios de espacios adecuados para su reproducción. Así que más tarde improvisamos dos pequeñas represas en el arroyo con los materiales naturales que se encontraban ya en el terreno para la formación de pequeñas balsas que faciliten las puestas y el crecimiento de los renacuajos.

 

El área era, hasta hace unos meses, un pinar y el propietario lo ha talado recientemente a matarrasa. Se trataba del tercer turno de corta, con lo que es muy probable que la plantación lleve más de 100 años seguidos de explotación. El acceso se hizo por una enorme pista de saca por donde ha entrado y salido la maquinaria. El destrozo que hacen estas máquinas es tan grande que el suelo tardará años en recuperarse. Es un alivio pensar que ya nunca más volverán a pisar estas laderas. Así que el terreno estaba cubierto aún con restos de corta que, aunque parece que pueden dificultar la tarea, en realidad nos servirán como aporte de nutrientes al ir pudriéndose. 




Ya en el lugar de plantación, nos pusimos manos a la obra. En este caso, al tratarse de la cuenca de un arroyo, se utilizaron especies propias adaptadas a suelos húmedos: fresnos, alisos, avellanos y arces campestres. Se realizó una plantación muy densa para conseguir un área frondosa típica de estos entornos. 200 alisos, 200 fresnos, 15 arces campestres y 10 avellanos. 







Esta densidad era visible al terminar el trabajo. Al tratarse de especies de crecimiento más rápido que otras como robles, etc, este rincón se convertirá en unos pocos años en una aliseda preciosa llena de vida.

 

No podemos estar más satisfechos: mientras mucha gente está pensando cómo obtener el máximo beneficio económico de sus montes, otra mucha trabaja por el bien común: participando, disfrutando y colaborando. Gracias a todos por este fantástico año. Enseguida arrancaremos 2019 con nuevas jornadas y esperamos volver a veros en ellas.


¡MUCHAS GRACIAS!

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