lunes, 3 de diciembre de 2018

¡Más de 80 personas y más de 800 árboles y arbustos plantados!

El pasado sábado 1 de diciembre celebramos una jornada más de plantación junto a unas 80 voluntarias y voluntarios en terrenos de Undabaso. 




La jornada era doble. Por una parte, la ingeniería Saitec, animó a la plantilla y a sus familias a una jornada de voluntariado corporativo. En esta jornada se realizaría la plantación de 100 ejemplares de árboles y arbustos autóctonos. Es una buena noticia que las empresas tomen conciencia de que, como parte de la sociedad que son, deben implicarse en la recuperación de nuestro medio natural. En este caso, la plantación se realizaba para compensar el gasto de papel que se genera en su empresa. Y, de esta manera, financian la compra de esos ejemplares de planta y contribuyen con lo más valioso para nosotros: la mano de obra y la sensibilización de las personas.


La mañana empezó con una ligera lluvia pero enseguida paró para que no nos mojáramos mientras estábamos trabajando. Las ganas de plantar eran muchas. Nuestros voluntarios más veteranos, que ya conocen nuestro trabajo, se dirigieron en un primer grupo a los terrenos de plantación y allí recibieron las indicaciones necesarias para comenzar a trabajar. En pequeños grupos, con la herramienta necesaria y las plantas, tutores y protectores, fueron distribuyéndose por toda la parcela.

El resto de nuevos voluntarios y el grupo de Saitec, se quedaron con nosotros para escuchar una pequeña charla acerca de la Fundación y el trabajo que realizamos. Hablamos también del proyecto de Undabaso y de cómo se ha convertido, no solo en nuestro proyecto estrella, si no también en el proyecto de recuperación de bosque más importante de la Reserva y de toda Bizkaia.


De camino, pudimos ver una zona que ejemplificaba muy bien el problema de la pérdida y degradación de nuestros suelos. Se trata de la zona de entrada y trabajo que se ha utilizado para la saca de la madera hasta el momento. Un acceso completamente destrozado en el que se puede apreciar cómo la tierra se desprende, llega a los acuíferos y se pierde. Afortunadamente, esta ha sido la última vez que estos suelos serán maltratados ya que, después de que la Fundación Lurgaia los haya adquirido, nunca más se volverá a meter maquinaria pesada por ellos.

Después, accedimos a la parte baja de los terrenos, repartimos materiales y subimos la empinada cuesta hasta la zona en la que queríamos plantar. Dimos las indicaciones para la plantación, para aquellos que no habían plantado antes y, repartidos en pequeños grupos, las nuevas voluntarias y voluntarios, se unieron a los que ya estaban en la zona y habían adelantado bastante trabajo.


Las especies a plantar eran abedules, cerezos, serbales de los cazadores, mostajos, arces campestres, manzanos silvestres, endrinos, fresnos y cornejos. En este caso, no hemos podido plantar especies como el roble que, debido al retraso de la entrada del otoño, todavía no ha perdido las hojas. Pero volveremos en breve porque quedan más árboles que plantar en esta preciosa ladera.


Desgraciadamente, la zona ha sufrido una matarrasa total y la mayor parte del suelo no presenta nada de vegetación. Pero lo bueno es que la tierra estaba bastante suelta y era muy fácil cavar. 


Cada ejemplar quedó señalizado con su tutor de madera y algunos, incluso, quedaron con su protector perfectamente colocado. El trabajo de protección, que se debe realizar con sumo cuidado, es una parte muy importante de la plantación. Si no protegiéramos las especies plantadas, los corzos, al frotarse contra los tallos jóvenes, las dañarían y muchos ejemplares morirían. Cuando los ejemplares sean algo mayores, en unos años, se podrán quitar y reutilizar.


Los txikis disfrutaron, como siempre, y los grandes también. Es increíble cómo trabajar sintiendo que lo haces por el medio ambiente y por un bien común, hace que el esfuerzo llegue a ser incluso agradable.


Después, como de costumbre, cerramos con un hamaiketako rico y sano que nos sirve para reponer fuerzas y compartir impresiones sobre la jornada.


El balance no pudo ser mejor: más de 80 voluntarios y voluntarias y 800 árboles y arbustos plantados. A este paso, alcanzaremos nuestro objetivo de este año de plantar 20.000 en total. 

Esta misma semana haremos una nueva convocatoria para volver a Undabaso a plantar más. Esperamos que lo hayáis pasado bien y que os apetezca volver. Necesitamos vuestra ayuda.

Habéis hecho un trabajo espectacular. Queremos daros las gracias a todas y todos y a nuestros amigos de Saitec por ayudarnos a crear el mayor robledal mixto de la Reserva. Y también gracias a Ainhoa Usandizaga por donar 20 árboles más.


¡GRACIAS!



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